Dada las experiencias vividas en lo que va a dejar de ser la Diplomatura en Biblioteconomía y Documentación, será de obligado cumplimiento que los hijos e hijas de los rectores, decanos, catedráticos y profesores, la estudien irremisiblemente; después, si les quedan fuerzas, y no han llegado a la jubilación aún, que hagan exactamente lo que les dé la real gana -que otros hemos podido hacerlo sin morir en el intento, por mucho que los profesores interinos hayan tratado de conseguir lo contrario-.